miércoles, 2 de mayo de 2012

A donde nos lleve el destino (Historia de una imagen)

“A DONDE NOS LLEVE EL DESTINO”

Mishel Yadira Martínez Gómez
Hola soy Mohamed, me encuentro hacinado en una pequeña balsa junto con un grupo de amigos. Nosotros decidimos ir en busca de un cambio en el rumbo de nuestras vidas perplejas. Me pregunto si existe el destino o el Karma, no sé si nací en el lugar equivocado, ni siquiera tuve la fortuna de conocer a mis padres, la comunidad que me vio crecer y que en algún tiempo fue una tierra fértil, ahora es un enorme cementerio de gente que muere de hambre, de soledad, de tristeza y de desesperanza.
No sé si habrá un futuro para nosotros, no sé a dónde se dirija esta barca, solo sé, que aún estoy vivo y que por algún motivo no morí. Tal vez, al lugar donde vaya me rechacen por mi color, por condición social, por mi origen o simplemente por mi desgracia. Me siento como una especie de plaga, tengo miedo y a la vez, siento mucho coraje ¿acaso no tengo los mismos derechos que los demás?
Muchas veces he soñado una realidad distinta. Amo mi tierra y amo a mi gente, sin embargo, hoy los he dejado atrás, ya casi todos están muertos y si no, pronto lo estarán, tal vez yo mismo ahora me dirija hacia mi propia muerte. Por eso, si muero y alguien encuentra esta carta, quiero que me haga un favor, deseo que se publique en el periódico la siguiente nota:
Hermanos y hermanas:
En el mundo no se puede ignorar la desgracia en la que viven miles de personas que por muchas circunstancias carecen de todo y subrayo todo, porque tú, que ahora tienes este periódico en la mano, seguramente tienes que comer, que tomar y que vestir. Me parece una burla que muchos de ustedes estén preocupados, por cuál marca de automóvil van a elegir o cuál será el nuevo negocio que emprenderán para duplicar su dinero, cuando nosotros solo soñamos con un pedazo de pan y un vaso de agua limpia.
Alá es testigo de lo injusta que fue la vida para nosotros, sin embargo no te reclamo tu fortuna, solo te pido que no nos ignores y que no te vuelvas indiferente ante el sufrimiento de mis hermanos. Somos una sola comunidad en el planeta, no te quedes solo como espectador en un mundo donde unos tienen todo y otros no tienen nada, apelo a tu sensibilidad para que abras las puertas de tu entendimiento y de tu corazón, porque sé, que solo así, se encenderá una luz de esperanza para nosotros.
Nuestra lucha constante por sobrevivir no habrá sido en vano si nos reconoces como hermanos con igualdad de derechos y con retos comunes que enfrentar. Te pido que subas a está barca sin rumbo, llamada planeta tierra y dejes que el viento nos dirija a donde nos lleve el destino pero en unidad, sin distinciones, sin rupturas ideológicas, sin ambiciones materiales, con un plan común que sea vivir en equilibrio con la madre Tierra, con paz, armonía y amor.